
IMPLICACIONES DEL DESCUBRIMIENTO DEL MUNDO MICROSCÓPICO Y DE LA CÉLULA COMO UNIDAD DE LOS SERES VIVOS.
El primer paso en el desarrollo del microscopio, lo dio el inglés Robert Bacon (1214-1294). En 1590 el holandés Zacarías Jensen introdujo en un tubo un sistema compuesto de lentes, el cual fue mejorado años más tarde por el sacerdote alemán Atanasio Kircher (1601-1680) quien fue tal vez el primero en observar un objeto por medio de un microscopio.
Sin embargo, el descubrimiento del microscopio se le atribuye al holandés Anton van Leeuwenhoek (1632-1723), quien construyó aparatos compuestos de varias lentes y mecanismos para enfocar, que en realidad eran microscopios simples.
Gracias a la invención de este instrumento, Robert Hooke descubrió que todos los seres vivos están formados por células. Estos microscopios permitían diferenciar a las células por su tamaño, forma y el ambiente donde se encontraban, pero no era posible ver casi nada en su interior; esto se logró con la invención del microscopio compuesto, que permitió ver con detalle el interior de las células y reconocer la relación entre las estructuras internas (organelos) y su funcionamiento. Estos organelos pudieron ser mejor estudiados con la aparición del microscopio electrónico (1932).
Los microscopios compuestos funcionan con luz; el sistema de un microscopio se basa en el paso de la luz desde una fuente, como puede ser un foco o la luz del Sol, al través del objeto observado y el sistema de lentes hasta llegar a nuestro ojo. Cada rayo de luz se mueve como una onda y cualquier obstáculo lo refleja, absorbe o desvía; esto es lo que detecta nuestro ojo. Mientras que el microscopio compuesto permite ampliar la imagen hasta unas 2000 veces aproximadamente, el microscopio electrónico las amplia hasta 2 millones de veces.
EL MICROSCOPIO Y EL CONOCIMIENTO DE LA CÉLULA.
Desde que apareció el microscopio, los biólogos y médicos identificaron microorganismos causantes de enfermedades, incluso llegaron a reconocer sus ciclos de vida y a proponer tratamientos médicos como las vacunas. Sin embargo existían enfermedades como la rabia y la viruela, cuyos agentes causantes era imposible ver aún con los microscopios más potentes; la respuesta la obtendría en 1897 el biólogo holandés Martinus Willem Beijerinck al sugerir que existían cuerpos tan pequeños que era imposible verlos a través de los microscopios simples: los virus.
En la actualidad, sabemos que seres vivos e inertes están formados por átomos, y que éstos se unen en conjuntos llamados moléculas.
El microscopio nos ha permitido saber que, aunque todos los seres vivos están constituidos por células, no todos tienen la misma estructura: algunas tienen organelos que realizan funciones básicas, pero otras no los tienen; muchas tienen núcleo, pero muchas otras no.
En las que sí hay un núcleo este funciona como centro coordinador al tener la información necesaria para el funcionamiento de la célula.
La respiración de las células se encuentra a cargo de los organelos llamados mitocondrias (en las células animales), y la fotosíntesis a cargo de los cloroplastos (en las células vegetales). Los ribosomas son las estructuras que se encargan de la elaboración de las proteínas.
Las células que poseen núcleo y organelos las conocemos como EUCARIONTES, pero existen otras que no poseen núcleo, por lo que el ADN (material genético) se encuentra acomodado en una porción de la célula, y además no poseen organelos. A ésas se les llama PROCARIONTES y por su constitución simple se cree que fueron los primero habitantes en la Tierra, los representantes actuales son las bacterias.
Los virus son los seres más pequeños relacionados con la vida. Están compuestos de un pequeño paquete de ADN y una cubierta de proteína, carecen de organelos y su única función básica es la reproducción, que lleva a cabo cuando penetra en una célula; por ello hay quienes no los consideran seres vivos.
El primer paso en el desarrollo del microscopio, lo dio el inglés Robert Bacon (1214-1294). En 1590 el holandés Zacarías Jensen introdujo en un tubo un sistema compuesto de lentes, el cual fue mejorado años más tarde por el sacerdote alemán Atanasio Kircher (1601-1680) quien fue tal vez el primero en observar un objeto por medio de un microscopio.
Sin embargo, el descubrimiento del microscopio se le atribuye al holandés Anton van Leeuwenhoek (1632-1723), quien construyó aparatos compuestos de varias lentes y mecanismos para enfocar, que en realidad eran microscopios simples.
Gracias a la invención de este instrumento, Robert Hooke descubrió que todos los seres vivos están formados por células. Estos microscopios permitían diferenciar a las células por su tamaño, forma y el ambiente donde se encontraban, pero no era posible ver casi nada en su interior; esto se logró con la invención del microscopio compuesto, que permitió ver con detalle el interior de las células y reconocer la relación entre las estructuras internas (organelos) y su funcionamiento. Estos organelos pudieron ser mejor estudiados con la aparición del microscopio electrónico (1932).
Los microscopios compuestos funcionan con luz; el sistema de un microscopio se basa en el paso de la luz desde una fuente, como puede ser un foco o la luz del Sol, al través del objeto observado y el sistema de lentes hasta llegar a nuestro ojo. Cada rayo de luz se mueve como una onda y cualquier obstáculo lo refleja, absorbe o desvía; esto es lo que detecta nuestro ojo. Mientras que el microscopio compuesto permite ampliar la imagen hasta unas 2000 veces aproximadamente, el microscopio electrónico las amplia hasta 2 millones de veces.
EL MICROSCOPIO Y EL CONOCIMIENTO DE LA CÉLULA.
Desde que apareció el microscopio, los biólogos y médicos identificaron microorganismos causantes de enfermedades, incluso llegaron a reconocer sus ciclos de vida y a proponer tratamientos médicos como las vacunas. Sin embargo existían enfermedades como la rabia y la viruela, cuyos agentes causantes era imposible ver aún con los microscopios más potentes; la respuesta la obtendría en 1897 el biólogo holandés Martinus Willem Beijerinck al sugerir que existían cuerpos tan pequeños que era imposible verlos a través de los microscopios simples: los virus.
En la actualidad, sabemos que seres vivos e inertes están formados por átomos, y que éstos se unen en conjuntos llamados moléculas.
El microscopio nos ha permitido saber que, aunque todos los seres vivos están constituidos por células, no todos tienen la misma estructura: algunas tienen organelos que realizan funciones básicas, pero otras no los tienen; muchas tienen núcleo, pero muchas otras no.
En las que sí hay un núcleo este funciona como centro coordinador al tener la información necesaria para el funcionamiento de la célula.
La respiración de las células se encuentra a cargo de los organelos llamados mitocondrias (en las células animales), y la fotosíntesis a cargo de los cloroplastos (en las células vegetales). Los ribosomas son las estructuras que se encargan de la elaboración de las proteínas.
Las células que poseen núcleo y organelos las conocemos como EUCARIONTES, pero existen otras que no poseen núcleo, por lo que el ADN (material genético) se encuentra acomodado en una porción de la célula, y además no poseen organelos. A ésas se les llama PROCARIONTES y por su constitución simple se cree que fueron los primero habitantes en la Tierra, los representantes actuales son las bacterias.
Los virus son los seres más pequeños relacionados con la vida. Están compuestos de un pequeño paquete de ADN y una cubierta de proteína, carecen de organelos y su única función básica es la reproducción, que lleva a cabo cuando penetra en una célula; por ello hay quienes no los consideran seres vivos.